Reportajes 2018, Yucatán

El masaje maya en las costas de Yucatán

La isla ha adaptado su cultura ancestral a los tiempos modernos

Nada más adentrarse en la playa de Hol Box trabaja Adi Mesh, una mujer de 43 años, empleada de un pequeño negocio de masajes. A pesar de que solo lleva cuatro meses ejerciendo como masajista, la fisioterapia ha estado siempre presente y, de hecho, tal y como explica, aprendió a realizar masajes a partir de observar la tradición familiar. Adi es nativa de la zona maya rural, y así lo refleja con el atuendo que viste. 

Cuenta que el masaje maya tradicional  es una  combinación de varios de ellos, con intención de que este sea completo y pueda llegar a satisfacer de una mejor manera al cliente. El turismo en las diferentes playas del Yucatán ha ido evolucionando y en continuo aumento a lo largo de los últimos años, esta fue la principal razón por la que se implementó el masaje maya en las diferentes playas del Estado  . Adi ha podido ver en primera persona este cambio, puesto que cuenta que tiempo atrás el turismo no era excesivo, pero ahora su incremento ha provocado que sea explotado un nicho de mercado dirigido a un público objetivo extranjero. 

Con intención de que el masaje maya sea lo más completo posible agrupa diferentes modos de llevarlo a cabo. Busca que pueda llegar satisfacer en su mayor potencial al cliente. Adi comenta que en México, dada la inexistencia de la sanidad pública, el mexicano sustituye la atención médica por la técnica curandera del masaje maya. La población no solamente acude al servicio para relajarse, sino para sanarse de la misma manera que lo harían acudiendo a un médico. Es en este punto donde el masaje maya y la medicina se complementan en México. Sin embargo con el incremento del turismo, Adi afirma que la oferta se ha redirigido a los turistas europeos, quienes sí buscan el masaje maya con el objetivo de eliminar el estrés o hacer del viaje una experiencia más inmersiva en la cultura autóctona, contrariamente a población mexicana.

Adi, como trabajadora, tiene una jornada laboral de nueve horas aproximadamente, aunque esta puede variar según el número de reservas. En relación a ello, destaca que en temporada baja los ingresos rondan los 20.000 pesos al mes, mientras que en temporada alta, se alcanzan los 30.000 pesos por mes. Además, añade que las propinas benefician a los trabajadores, porque estas llegan íntegramente a los mismos. Reconoce que, gracias a esta oportunidad su nivel de vida ha mejorado notablemente, puesto que ha logrado una estabilidad económica de la que antes no gozaba. 

Como se puede observar, la playa de Hol Box consigue alcanzar una riqueza cultural y de ocio que hace más atractivo el lugar. Gracias a ello, personas como Adi tienen la oportunidad  de seguir manteniendo vivas las tradiciones de generación en generación. 

Judith Salicrú y Celia Fernández

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