Reportajes 2018, Yucatán

El Popol Vuh: la importancia del mito en la civilización maya

Los mitos existen desde el inicio de la civilización maya como una herramienta para explicar acontecimientos excepcionales y poder transmitirlos de generación en generación. A raíz de estas narraciones se ha concedido importancia a rituales y ceremonias dedicados a conmemorar dichos sucesos del pasado, especialmente los cambios de ciclos y la renovación del cosmos. Se produce así la irrupción de lo sobrenatural en el mundo real con el propósito de fundamentar su existencia, y mediante la repetición del mito y de su consecuente ritual, todo ello se torna creíble.   

El Popol Vuh, pues, es un texto poético compuesto de mitos en el que se relata la historia del nacimiento del sol y de la fundación del tiempo. Es una obra anónima escrita en maya, pero con letras latinas sobre el 1554; es decir, unos treinta años después de la llegada de los conquistadores españoles a la región maya-quiché de Guatemala, que es donde fue compuesta. Hay teorías que afirman que es una obra con influencias bíblicas y cristianas o bien que es una producción cristiano-europea con influencias nativas dado los numerosos paralelismos que se pueden establecer entre los primeros capítulos y la creación del tiempo con el Génesis bíblico. 

Los principales temas del Popol Vuh son, en primer lugar, el mito de la renovación del cosmos y las diversas pruebas llevadas a cabo por los dioses hasta lograr un mundo en el que los hombres los adoren; en segundo lugar, la creación del tiempo gracias a la aparición de los gemelos divinos y, en tercer lugar, la creación definitiva de los hombres y la historia del linaje quinché. Dentro de estos tres grandes temas podemos encontrar también algunos destacados como el origen de los dioses, la muerte y la resurrección, el culto a la naturaleza y los ancestros, el poder de la magia, las ofrendas y ritos de sangre, el rol de la mujer, las jerarquías sociales o la guerra. 

Esta obra estaba concebida para ser recitada o representada entre la población en motivo de celebraciones como medio de representación de unos mitos y creencias religiosos. Además, las narraciones muestran situaciones lideradas por unos actores que protagonizan hazañas y aventuras con las que logran las transformaciones constantes a las que da tanta importancia la civilización maya como, por ejemplo, la eras del tiempo. A su vez, comunica una noción de corresponsabilidad humana en la perpetuación del mundo, es decir, según el Popol Vuh en el momento en el que los hombres creados son sujetos activos del proyecto de los dioses. Pero estos, con el objetivo de que no pudieran ver tanto como ellos, les echaron un vaho sobre los ojos, razón por la que el ser humano solo pueden ver lo que tiene cerca, perdiendo así una sabiduría y conocimientos que los habrían equiparado a los mismos dioses. Aun así cabe destacar que, para esta obra, el ser humano es la creación más perfecta de los dioses. 

La herencia del Popol Vuh continúa presente entre los actuales mayas. No son pocos quienes relatan con añoro los mitos y leyendas del libro sagrado. De hecho, los valores que el libro transmitía siguen vigentes entre la civilización maya, que sigue abanderando el respeto a la naturaleza y la tración. Porque, en definitiva, su cuidado sigue siendo responsabilidad del ser humano, la creación más perfecta de los dioses.

“Según el libro sagrado del Popol Vuh, el hombre maya fue hecho de maíz surgido de la amarilla fecundidad de la mazorca, sostenida por la mano del bacab del sur. Ante la mirada de las estrellas que enjoyan la noche en la mano blanca del bacab del norte. El occidente, tumba del sol y cuna de los vientos malos, simboliza a la guerra. A los animales de la noche, al hambre y a la muerte, su bacab es negro. Rojo es le bacab del oriente, de donde vienen las lluvias olorosas para las grandes cosechas, que dan vida al hombre en las ciencias y las artes”.

Celia Fernández