Noticias 2017, Colombia

Ella

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Me enamoré. Desde el primer momento en que la vi. Con 20 años, cuando llegué a ella, supe que sería mi musa e inspiración. Ella, a simple vista caótica y sin orden alguno. Un caos que acabaría convirtiéndose en uno de los encantos que me perdieron.
  
Hablo de Cartagena de Indias, una ciudad colonial con más de V siglos de historia, mi ciudad, mi refugio y evasión. El Corralito de piedra, como lo llamamos aquí, es mágico. No soy capaz de encontrar un motivo concreto, ni nada realmente especial que fotografiar o relatar, se trata más bien de una sensación, algo que flota en el ambiente del lugar. 
 
Absorto en sus gentes y en todas y cada una de las tienditas que abarrotan las calles, cruzo sin apenas darme cuenta sus murallas, para sumergirme en una zona colonial repleta de contrastes, colores y edificios espectaculares. 
 
Ya no sé cuánto tiempo ha pasado desde que comencé a pasear, solo me van viniendo a la mente fragmentos basados e inspirados en estas calles como “Del amor y otros demonios” o “El amor en los tiempos del cólera”.
 
Cuando paseo por su zona amurallada, recorro sus calles y admiro sus enormes y coloridas fachadas, o cuando me siento en los huecos de los cañones de las murallas a admirar en silencio el mar…te evades. Para mí todo desaparece, permitiéndome admirar los pequeños detalles. 
Mucha gente me dice: "Gabo, ¿en qué piensas? ¿Qué te inspira para que de tu mente salgan tales historias?
 
No tengo respuesta, cuando camino por estas calles levito, al igual que los personajes del Macondo. Recorrer el parque Bolívar, la plaza de la Aduana y el Portal de los Dulces: sitio repleto de vendedores de cigarros y dulces de todos los sabores imaginables. Me pierde. 
 
La del ardiente sol, y el rápido y cambiante clima, la del caribe que la rodea, la mágica Cartagena. Esa que respiro en vida y dónde quiero pasar el resto de mis días, donde quiero descansar eternamente.
 
Muchos me nombran como máximo exponente del realismo mágico, característico de mis libros y novelas. Imagino que por mi juego entre ficción y no-ficción, si. Pero para mí todo eso son palabras que no necesito escuchar, porque en Cartagena de Indias los sueños y la realidad se confunden. La ciudad es la realidad, pero lo que la hace especial es su magia. 
 
Una ciudad que a cada lugar que conoces te muestra nuevos rincones por descubrir, cada vez con más misterio y encanto. Siempre digo que recordar es fácil para el que tiene memoria, y olvidar es difícil para el que tiene corazón, y es justo ahí, junto a lo que expreso en mis libros, donde guardo Cartagena. Un lugar en el que no vivo, pero que vive en mí.

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