Noticias 2009, Ecuador

La Residencia Solidaria en Quito: una oportunidad para “jóvenes líderes”

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Eugenia, Gabriel y Carolina son el equipo de trabajo del proyecto Residencia Solidaria en Ecuador, patrocinado por Bancaja, por la Generalitat Valenciana y por otras instituciones españolas. Hoy han tenido la amabilidad de visitar a los expedicionarios para explicarles el significado y la importancia de esta labor solidaria.

En Ecuador sólo un 12% de los jóvenes tienen acceso a la educación superior. De entre ellos, únicamente el 4,3% proceden de áreas rurales. Ésta es la situación que se constató por parte de Bancaja, de la Generalitat Valenciana y sobre todo de la Asociación Jovesolides Valencia y que fue el origen del proyecto de cooperación que hoy los tahinos han tenido la oportunidad de conocer más a fondo.

 

Es en 2005 cuando se funda la Residencia Solidaria en la ciudad de Quito, a iniciativa de la Asociación Jovesolides Valencia, teniendo como contraparte la Asociación Jovesolides Ecuador. Residencias similares existen ya en otros tres países latinoamericanos, El Salvador, Nicaragua y Colombia, también apoyadas por Bancaja.
El objetivo primordial es permitir el acceso a la universidad a jóvenes con escasos recursos económicos provenientes de zonas de campo alejadas de la posibilidad de estudiar. Actualmente, la Residencia acoge a treinta estudiantes de diez provincias del país, provincias tanto de la sierra, como de la costa, como de la amazonía.

De hecho, esta diversidad cultural, reflejo de la que existe en todo el país, es uno de los principales orgullos del proyecto. Estas personas han de pertenecer a una comunidad, a una organización social, y es ella la encargada de seleccionarlas. Normalmente, se trata de jóvenes que han resaltado dentro de su entorno social por su participación en actividades de todo tipo, que han destacado por su capacidad de liderazgo, por su iniciativa, por su motivación. "Jóvenes líderes", como ha indicado Gabriel. Además, es requisito indispensable que tengan una formación académica que les permita comenzar estudios universitarios.

 

La Residencia Solidaria de Quito ofrece dos tipos de becas: becas para internos y becas para externos. La segunda modalidad es logro exclusivo de la institución ecuatoriana, no existiendo en las demás ya citadas. La diferencia entre ambas radica en que los becados externos siguen viviendo con sus familias, en sus casas, que están cerca de la universidad donde van a estudiar. Los internos, por su parte, vivirán en la Residencia. Por lo demás, ambos tipos de becados reciben lo mismo: manutención, transporte a la universidad, pago de la matrícula (en los pocos casos en que estudien en una universidad privada; recordemos que la educación superior pública en Ecuador es gratuita), seguro médico, gastos universitarios como material de estudio, ayuda de nivelación académica (con profesores voluntarios), etc., y participan de igual forma en la dinámica del proyecto.

 

Pero no es solo eso lo que ofrece la Residencia. También les da a estos jóvenes una posibilidad única de labrarse un futuro que, en otro caso, les estaría vedado, y de hacerlo acompañados de la gran familia que se forma en la Residencia. Ellos son conscientes de esta gran fortuna, como ha dejado claro una de las estudiantes en un vídeo que han visionado los tahinos al expresar: "No pienso defraudar a las personas que me están dando su confianza".

 

Carolina ha resaltado el hecho de que no se trata únicamente de un beneficio personal y exclusivo de los estudiantes que acceden al proyecto, ya que todos ellos tienen la obligación de regresar, una vez terminados sus estudios universitarios, a la comunidad de la que provienen (ya sea en la sierra, en la costa, en la amazonía) para revertir en ella todo lo aprendido. Así, son claros los fines sociales de esta iniciativa. Los jóvenes se convierten de esta forma en la principal esperanza no solo para sus familias, también para todo su entorno. El objetivo final es "construir un mejor Ecuador", considerando pues la educación como "una alternativa segura para el desarrollo de los pueblos".

La Residencia Solidaria no trata solo de cambiar personas. Trata de lograr "una educación solidaria que construya con justicia seres humanos, comunidades, pueblos e incluso un país", un esfuerzo admirable que los expedicionarios han sabido apreciar en toda su importancia.

Y tendrán ocasión de conocer más sobre este proyecto, ya que Santiago, un joven ecuatoriano becado por la Residencia, los acompañará durante toda la aventura de Tahina-Can Bancaja.