Reportajes

Marina Villén: ser corresponsal en Irán

La periodista Marina Villén en Teherán. Foto: M.Villén

Por Marc Abelló

Marina Villén es corresponsal de la Agencia EFE desde hace una década y lleva dos años cubriendo la información de Irán. Empezó en EFE mediante la beca de la Caixa destinada a jóvenes periodistas; su primer destino internacional fue El Cairo, donde estuvo ocho años cubriendo la Revolución que desencadenaron las Primaveras Árabes. Su etapa en Egipto terminó y aceptó una vacante en Irán en busca de nuevos retos periodísticos.

Hablamos con ella para conocer cómo es la realidad iraní y el trabajo de un periodista en un país dónde hay limitaciones a la hora de obtener información.

¿Por qué aceptaste el trabajo en la corresponsalía de Irán?

Acepté la plaza porque siempre me había interesado oriente medio. Ya tenía la percepción sunií de mi etapa en Egipto y aceptar la vacante de Irán me permitiría entender la parte chií.

¿Que te sorprendió del país cuando llegaste?

Me sorprendió que era más abierto de lo que pensaba, tiene una sociedad muy abierta e hospitalaria. A mi llegada descubrí que estaban muy interesados en conocer mi opinión sobre lo que ocurre. Está más desarrollado que Egipto, tiene tasas de analfabetismo muy bajas.

¿Cual fue tu primer reportaje en Irán?

Ese año había elecciones presidenciales y me pareció interesante hacer un reportaje de por qué las mujeres no pueden ser presidentas del país. Se las deja presentar a la presidencia pero hay un consejo de guardianes que escoge a los ocho candidatos finales. Nunca ha habido ninguna candidata mujer.

¿Qué temas cuestan más abordar como periodista en Irán?

Los relacionados con los derechos humanos, religión, prostitución. Pero en realidad se puede hablar de bastantes temas.

¿Alguna vez has decidido no hablar de un tema por lo que pudiera ocurrir?

A un periodista holandés del New York Times no le renovaron la tarjeta de prensa para poder trabajar en Irán y no le dieron motivos. No obstante, se cree que el motivo puede ser un documental que habla sobre las fiestas privadas en Irán, que están prohibidas (fiestas mixtas con bebidas alcohólicas, donde la policía suele irrumpir y detener a la gente involucrada). Por lo tanto, a veces tienes que ver el momento sobre cuando hablar de algo, nosotros, por ejemplo, descartamos un tema religioso controvertido antes de una renovación de la tarjeta para no ponerlas en juego.

¿Cómo y quién decide los temas sobre los que habláis?

Normalmente, mi compañera de EFE Irán, que es iraní, y yo. Alguna vez, cuando es un tema global nos coordinamos con EFE España, por si desde otras sedes hay información para poner en común y trabajar juntos. Algunas veces también nos sugieren temas desde Madrid, pero normalmente somos las dos periodistas de Teherán quienes decidimos el contenido que tratamos.

¿A la hora de afrontar tu etapa en Irán como periodista como creías que sería el realizar tu trabajo?

Pensé que tendría más restricciones.

¿Algún medio se ha mostrado reticente a publicar piezas periodísticas tuyas que pudieran ser sensibles sobre Irán?

Nosotros como agencia no lo hemos llegado a notar mucho, pero si que es verdad que algunos periódicos como el ABC o la Razón son menos propensos a publicar sobre lo que ocurre en Irán. Algunos compañeros periodistas freelance si se han encontrado que les han tachado de pro-iranís o shiíes en los comentarios de sus artículos.

En Irán, a la hora de abordar las fuentes, ¿les cuentas que eres periodista?

Generalmente, por ética, siempre les tienes que contar. No obstante, si lo encaras como una conversación para recabar información no es necesario, pero después no las podrás etiquetar con nombre y apellidos. En varias ocasiones, la prensa de otros países, que nos proporciona información, no suelen aceptar que se publique su nombre. Con las fuentes del estado también es complicado conseguir entrevistas, hay una burocracia muy compleja, hay que mandar faxs, llamar y re-llamar y en contadas ocasiones obtienes una respuesta. Al final casi todas las entrevistas buenas las he conseguido por contactos fuera de lo oficial.

¿Cómo ves tu futuro como periodista en Irán?

Llevo dos años aquí y he renovado para un tercero, pero por ahora no sé si me quedaré un cuarto. Mi idea es exprimir profesionalmente al máximo mi estancia aquí. Estoy aprendiendo mucho, es complicado, pero se pueden hacer cosas interesantes. No sé cual será mi próximo destino, cada aproximadamente cuatro o cinco años cambiamos de corresponsalía.

¿Cuál es el motivo por el que no os suelen dejan estar trabajando más de cuatro o cinco años en un país?

Se intenta que los periodistas no se queden temporadas largas en un país, sobretodo los jefes, la idea es tener una visión que no sea regional ya que cuando llegas a un país nuevo te sorprendes de nuevas cosas porque cuando estas acostumbrado a un país cuesta más ver temas que llamen la atención. La inocencia es muy constructiva.

¿Si un día quisieras formar una familia, te importaría que tus hijos crecieran en Irán?

No me gustaría nada, no quisiera que crecieran en un país con estas limitaciones e imposiciones.

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