Por las calles de Kirguistán, tanto en ciudades como en zonas rurales, aún se perciben vestigios del legado automovilístico soviético. Y es que, para los clásicos Lada y UAZ, parece que no ha pasado el tiempo, recordando una era en la que la industria automotriz formaba parte de la planificación centralizada de la URSS. Estos vehículos, más que medios de transporte, cargan con la memoria colectiva de una conexión política, cultural e industrial que, aún hoy en día, perdura pese al óxido y los arañazos, formando parte de la identidad del país.






















