Reportajes • 2026, Vietnam

La irreal normalidad de la noche en Vietnam

Foto: Ivan Lartategui

Por Ester Marsal.

Hay algo que llamó la atención de las tahinas durante su paseo nocturno por las calles de Vietnam y que fue tema protagonista en su conversación: lo seguras que se sentían en el camino. No hubo miradas incómodas ni palabras fuera de lugar, incluso en momentos y lugares en los que en España se estaría pendiente del entorno.

Las vietnamitas pueden caminar solas y a altas horas de la noche sin sentir el cansancio mental que supone girarse a mirar quien pasea detrás de ti. Al contrario, dirigirse a una mujer de manera inapropiada se considera una gran falta de respeto. Este comportamiento se intensifica todavía más con las mujeres extranjeras, ya que, para ellos, son personas que vienen a visitar el país y ayudar a que la economía siga adelante. Tanta es la diferencia cultural que una vecina de un pequeño pueblo de Sa Pa comenta al grupo que para ella es imposible sentir ese miedo del que hablan.

Quizá llama tanto la atención porque no se puede evitar la comparación; conocemos las calles de España, hablamos castellano y sabemos los códigos sociales. Sin embargo, como mujeres, se adoptan diferentes precauciones para evitar situaciones que no queremos que se den: mirar quién camina detrás de nosotras, evitar determinadas calles de noche, compartir nuestra ubicación o avisar al llegar a casa. Algo que parece irrelevante como caminar sola por la calle sin tener que sentir miedo no debería ser un privilegio.

Vietnam, además de haber despertado mil preguntas, sentimientos y reflexiones, también ha hecho abrir los ojos sobre algo que a veces se olvida: ¿Deberían las mujeres modificar sus comportamientos para sentirse protegidas? Aunque solo sabemos lo que nos han contado y nosotras hemos vivido, es importante recordar que lo normal a veces se olvida y que el respeto no debería ser un privilegio.