Para el pueblo vietnamita, el fuego es uno de los 5 elementos o “karts” que explican la armonía y equilibrio del universo. Representado bajo la paleta del color rojo, el fuego no solo proporciona calor o luz al Yin (el mundo de los muertos), sino que refuerza la protección, prosperidad, e incluso unión familiar. Un ritual que se realiza con incienso, junto con peticiones hacia el futuro, para conseguir conectar el Yang (mundo de los vivos) con los antepasados.
Otra de las prácticas tradicionales vietnamitas es la llamada “quema de moneda”. Este ritual consiste en preparar la propia ofrenda, por ejemplo, billetes simbólicos o enseres personales, que posteriormente se llevan a la hoguera para ser quemados con el fin de honrar respeto a los antepasados y conseguir un futuro próspero.




















