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Las perlas de la bahía de Ha Long

Foto: Iván Lartartegui

Por Ester Marsal.

Las ostras esconden uno de los tesoros naturales más preciados del mundo: las perlas. Con la visita a la cooperativa Legend Pearl Ha Long Bay se puede descubrir cómo se forman y cultivan, así como comprender y apreciar todo el valor que lleva su creación.

Ahora mismo, las condiciones ambientales afectan directamente al cultivo: las ostras son muy sensibles a la calidad del agua y a las condiciones del entorno, por lo que la contaminación y las características del medio afectan al desarrollo y calidad de las perlas.

Además, la forma también influye directamente en su valor: las perlas redondas son muy preciadas, ya que por su simetría son poco habituales. Aún así, las perlas pueden ser alargadas, ovaladas o irregulares, cada una con unas características y encantos diferentes.

Las diferentes categorías y las perlas de agua salada

Existen dos grandes categorías de ostras con perla: las de agua dulce y las de agua salada, diferenciándose principalmente por las técnicas de cultivo y las especies de moluscos.

Dentro de las ostras de agua salada se pueden encontrar tres tipos. El primero es la Akoya, la más pequeña y barata, con un 20% de éxito de cultivo. El segundo tipo es la negra, South Sea, de tamaño mediano, y que pese a su profundo y atractivo brillo y color no es la más cara. La más valiosa de la bahía es la perla dorada, Black-lip South Sea, la más grande, de unos 23mm de diámetro.

¿Cómo nace una perla?

Antes de que existiera la posibilidad de cultivar perlas, estas aparecían de manera natural y eran extremadamente difíciles de encontrar.

En 1893, el japonés Kokichi Mikimoto creó un método que revolucionó por siempre el mercado de este producto: el cultivo de perlas artificiales. Mikimoto consiguió cultivarlas con éxito y se convirtió en una figura fundamental en la historia de la industria de las perlas. El proceso puede dividirse en tres etapas: preparación, implantación y cosecha.

El primer paso de la preparación es seleccionar las ostras que participarán en el proceso de cultivo y obtener un fragmento de tejido de una de ellas. La ostra donante muere después de este proceso, ya que se extrae de ella el tejido necesario para realizar múltiples operaciones de cultivo. Ahora bien, se busca aprovecharla al maximo para reducir los residuos generados, como adornos, pendientes o cremas para la piel.

La implantación del núcleo requiere precisión. Como si de una operación se tratase, se hace un pequeño corte en la ostra receptora y se introduce el tejido en su interior en tan solo 30 segundos, ya que la tardanza puede perjudicar a la ostra. Además, un dato curioso es que por el tipo de trabajo que es, suelen ser mujeres las que lo realizan por tener los dedos más finos y delicados.

Una vez realizada la implantación, la ostra se devuelve al agua y comienza el proceso de formación de la perla.

Tradición familiar

La mayoría de trabajadoras proceden de familias vinculadas a la pesca. Algunas personas han pasado de la actividad pesquera al trabajo relacionado con el cultivo y procesamiento de perlas.

La visita a una granja de perlas permite comprender que detrás de una joya aparentemente sencilla existe un proceso mucho más complejo de lo que parece. Las perlas de la Bahia de Ha Long combinan el trabajo manual y la tradición con el lujo y singularidad.